La táctica más antigua en este deporte radica en cargar todo el juego sobre uno de los jugadores (la “nevera”), ya sea porque éste es más flojo, está más nervioso o simplemente es el que más nos conviene para nuestro tipo de juego. a pesar de ello, muchas veces ocurre que éste entra en el ritmo del partido y no pierde ni una bola; en cambio, el compañero, quién únicamente está viendo el juego del compañero, tira la bola fuera cada vez que le toca golpear.
Lo que realmente pasa es que el primer jugador está muy concentrado en el partido porque no tiene tiempo para hacer otra cosa; por el contrario, el segundo, además de estar fastidiado por no recibir juego, se siente con la obligación de que cuando por fin toque una bola “debe conseguir algo”.

(Imagen: padelxperience.es)
Para que esto no suceda, se necesita aprender a jugar sin la bola, para poder tener más incidencia en el juego.
Desde un principio, debemos saber que no es necesario ganar el punto cada vez que tocamos la bola, pero que sí podremos ayudar de otra manera:
- Estimulando permanentemente a nuestro compañero.
- Indicándole la posición de nuestros rivales.
- Moviéndonos acompañando la jugada para poder entrar en el partido.
- Ayudando a nuestra pareja en algunas bolas que vengan por el medio.
- Hacerlo jugar paralelo para recibir mayor juego.
En definitiva, lo importante en este caso es mantener la calma, acompañar siempre la jugada en movimiento y esperar el momento justo para “robar una bola” del compañero y sorprender así a los rivales.
Aunque, sobre todo, es necesario ser “humilde” y no creernos que no recibimos juego porque somos “buenísimos”, pues tal vez, en el próximo partido, la historia puede cambiar.
Por otro lado, lo habitual en los momentos de mucha presión, es ser conservador y esperar a que el contrario se equivoque y nos entregue el punto. Sólo que esto no es lo correcto si se quiere ser un jugador competitivo.
El esperar a que el rival falle es un error, ya que estaremos intentando obtener la victoria echados a la suerte o a la voluntad del contrario.
Para ser una buena pareja, luchadora y competitiva, es necesario tener coraje en los momentos difíciles y buscar el propio destino.
Se debe jugar muy concentrado y con intensidad, ya que es un momento muy importante del partido y no se puede dar la más mínima ventaja. La concentración nos ayudará a poder aplicar lo que mejor sabemos hacer, sin errores y con la convicción de que se está detrás de un objetivo. Y la intensidad nos otorgará la agresividad necesaria para demostrarle al rival que se está buscando el éxito y que no se está esperando a que se lo regalen.
Cuando una pareja ve que los jugadores contrarios están súper concentrados, jugando bien cada punto y de forma agresiva, saben que no podrán equivocarse en nada, porque a la más mínima ventaja que den, ésta será aprovechada por éstos para ganar el punto.
Y para finalizar, no olvidemos que la imagen que proyectemos hacia afuera, le dará al rival una idea de nuestro carácter como pareja y sabrán si tienen que luchar contra dos gatitos o contra dos leones.
Apliquen estos consejos que ya Jorge Nicolini aplicaba hace tiempo y seguro que mejoraran su juego y por supuesto, sus resultados.
