
Casi desde el mismo nacimiento de nuestro deporte, cuando comenzó a usarse la bandeja como recurso alternativo al remate que habíamos tomado prestado del tenis, los mejores jugadores han ido desarrollando variantes de los mismos que incluso han llegado a plantear dudas técnicas en muchos aficionados, en referencia a qué es una bandeja y qué es, por ejemplo, un remate cortado.
Es cierto que se pueden relacionar algunos aspectos técnicos -y biomecánicos- con cada uno de estos dos golpes con el objetivo de diferenciarlos, para poder aprenderlos y enseñarlos adecuadamente. Pero no es menos cierto que algunas de sus respectivas variantes caen en un terreno indefinido, a la hora de clasificarlas como bandejas o remates, y por lo tanto es materia opinable y no son pocos los técnicos que a un mismo golpe lo llaman de manera distinta.
Personalmente creo que, en este caso, las variantes deberían discriminarse según el objetivo táctico, y no por sus características técnicas. O sea que nos debería preocupar el resultado y no el proceso. Por ejemplo, si hablamos de un golpe que sirve para mantener al rival en el fondo de pista, evitar el contragolpe, no arriesgar ni hacer mucho gasto energético, ¿qué más da que a ese golpe lo llamemos bandeja o remate cortado? Claro que a la hora de enseñarlo -y aprenderlo-, sí que deberíamos destacar algunos aspectos técnicos, y en este punto sí que el proceso para lograrlo es lo importante.
Veamos ahora el análisis que nos hace Martín Echegaray en cuanto a estos dos conceptos…


