PÁDEL: Como la vida misma… “Efecto Pigmalión, Efecto Galatea” – MonitoresPadel.com

¿Te has preguntado alguna vez, qué efecto tienen las expectativas que tú tienes sobre tu compañero, cuando estáis disputando un partido de pádel?

Hoy reflexionaremos sobre los denominados “Efecto Pigmalión” y “Efecto Galatea” y cómo afectan en nuestro pádel… y en nuestra vida.

¿Qué es el “Efecto Pigmalión?

En psicología y pedagogía, se estudia y se constata, como las creencias, las expectativas que otros tienen sobre nosotros, influyen sobre nuestro rendimiento.

Comentaremos en el artículo de hoy, ambos efectos, ya que es muy importante conocerlos y aplicarlos adecuadamente, tanto en nuestro pádel, como en nuestra vida.

Tiene su origen en un mito griego, en el que un escultor llamado Pigmalión se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. A tal punto llegó su pasión por la escultura que la trataba como si fuera una mujer real, como si estuviera viva. Pigmalión, soñó y deseó que la escultura  que representaba a la mujer de sus sueños, cobrara vida. La diosa Afrodita compadeciéndose de él, obró el milagro, al ver el amor y las altas expectativas que Pigmalión sentía por aquella estatua.

Este suceso fue nombrado como el “Efecto Pigmalión”. Las expectativas que Pigmalión tenía sobre Galatea, se habían vuelto realidad.

Cuando juegas un partido, ¿Qué expectativas tienes sobre el juego de tu compañero?

El efecto Pigmalión puede ser de dos tipos: Positivo y Negativo.

Positivo: Si mis expectativas en el juego de mi compañero son “positivas” y así se lo demuestro con mis palabras, gestos, expresiones, se produce un efecto positivo en él, de manera que crece su nivel de confianza, crece su autoestima y logra desarrollar su mejor nivel de juego. ¿Qué le dices entre punto y punto? ¿Qué gestos haces? ¿Qué expresa tu cara? ¿Qué crees que le transmites? ¿Cómo le puede afectar todo esto a su nivel de juego?

Negativo: Si mis expectativas en el juego de mi compañero son negativas y así se lo demuestro con mis palabras, gestos, expresiones, se produce un efecto negativo sobre él de manera que decrece su nivel de confianza, decrece su autoestima y juega muy por debajo de su nivel de juego real, en definitiva, por debajo de sus posibilidades. ¿Qué le dices entre punto y punto? ¿Qué gestos haces? ¿Qué expresa tu cara? ¿Qué crees que le transmites? ¿Cómo le puede afectar todo esto a su nivel de juego?

Te invito a que cuando finalices tu próximo enfrentamiento, reflexiones sobre lo siguiente:

¿Cómo han afectado a mi compañero las expectativas que he demostrado hacia él?

Podrás comprobar lo que se denomina profecía autocumplida. Es una expectativa que incita a las personas a actuar según la  expectativa que hayamos depositado en él. Por tanto, si tu expectativa fue positiva, habrás facilitado que su rendimiento en la pista haya sido el más óptimo, más si tu expectativa fue negativa, probablemente habrás influido también en que su rendimiento no haya sido el adecuado. Henry Ford lo expresó de la siguiente manera:

 “Ten cuidado con lo que piensas, pues tanto si crees que puede, como si crees que no puede, probablemente, estés en lo cierto”.

¿Y qué es el “Efecto Galatea”? Así como en el “Efecto Pigmalión” veíamos como las expectativas que otros tienen sobre nosotros, influyen sobre nuestro rendimiento. Nuestro compañero pensará algo parecido a esto: “Lo haré bien porque mi compañero piensa que soy capaz de hacerlo.”

El “Efecto Galatea” nos enseña cómo las propias expectativas condicionan también nuestro rendimiento. Nuestro compañero pensará algo parecido a esto: “Lo haré bien porque sé que puedo hacerlo”.

¿Y en la vida? ¿Cómo crees que puede afectar el Efecto Pigmalión? Pondré algunos ejemplos en diferentes ámbitos:

Educativo: Rosenthal y Jacobson estudian el efecto Pigmalión desde la perspectiva de la teoría de la profecía autorrealizada. Esta teoría la entendemos como uno de los factores que influyen en la motivación de los alumnos en el aula. Aparentemente parece que es un efecto mágico, pero no lo es, lo que ocurre es que los profesores formulan expectativas acerca del comportamiento en clase de diferentes alumnos y los van a tratar de forma distinta de acuerdo con dichas expectativas. Es posible que a los alumnos que ellos consideran más capacitados les den más y mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Estos alumnos, al ser tratados de un modo distinto, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de una forma continuada a lo largo de varios meses, conseguirán mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes.

Laboral: Si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que aquél exhiba un alto desempeño en sus funciones y por tanto su rendimiento sea más alto, a la vez que efectivo. Si por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas por parte del superior, la actitud indiferente y desmotivación por parte del subordinado irán aumentando, lo que incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo. En el mundo de la empresa, el efecto Pigmalión viene a significar que todo jefe tiene una imagen formada de sus colaboradores y les trata según ella; pero lo más importante es que esa imagen es percibida por el colaborador aunque el jefe no se la comunique. De tal manera que cuando es positiva, todo va bien, pero cuando es negativa, ocurre todo lo contrario.

Social: En  todos los grupos sociales, la tradición cultural asigna normas de comportamiento a las que se espera que se adapten sus miembros. Generalmente implícitas, estas normas imponen códigos de conducta que no es fácil rehuir, por ejemplo, el que una mujer deba tener gestos delicados o que si la familia de una persona es adinerada, entonces esa persona debe vivir en una casa lujosa. Lo que empieza como una imitación por parte de los hijos de lo que hacen sus padres se convierte en su propio modo de ser. Esto quiere decir que las personas adquieren un rol a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir entonces, que somos lo que los demás esperan que seamos. El sociólogo Merton, en 1948, aplicó este concepto al ámbito sociológico, idea que podría explicar parte de la crisis económica actual. Este autor dice que el miedo a una quiebra bancaria, en un inicio sin fundamento, lleva a que los ciudadanos retiren sus depósitos de dicho banco por lo que, efectivamente, lo llevan a la quiebra.

¿Te parece importante tenerlos en cuenta?

Espero que esta reflexión, te inspire a mejorar tu pádel… y sobre todo… a mejorar tu vida.

Proudly powered by WordPress | Theme: Amber Blog by Crimson Themes.